#58 | Regreso a Uganda
Cuando comencé a escribir esta newsletter, allá por inicios de 2023, lo hice con la convicción de que “Arquitecto en Uganda” no sería una aventura de tres meses -plazo que firmé para mi primer proyecto remunerado en terreno-, sino un proyecto con recorrido. Han transcurrido más de tres años desde entonces y mi vida ha seguido transformándose con cada nueva obra, cada viaje, cada amistad, cada historia, cada desilusión. A quienes seguís por aquí, gracias de corazón.
Regreso a Uganda
Y lo hago con muchísima ilusión, tras una estancia en España más larga de lo que acostumbraba. Han sido meses en los que he tratado de asentar las bases de mi proyecto profesional, organizando con éxito una gira de presentación del documental “Todo por hacer” en cuatro ciudades distintas (incluido el CaixaForum de Barcelona, enorme colofón a meses de trabajo en la sombra) y asomando la cabeza en el mundo docente, tanto universitario como en colegios de arquitectos.
Sin embargo, el objetivo de fondo en mi vida y mi trabajo sigue siendo el mismo: ayudar a entidades sociales a construir sus proyectos en terreno. Y este regreso tiene mucho que ver con esto.
Un proyecto transformador
Hace más de un año recibí un email de parte de una institución de Barcelona. Tras varias llamadas, decidí viajar hasta allí para conocerles en persona, y entonces comprendí lo que realmente les movía.
¿Cómo se puede ayudar de verdad más allá de nuestras fronteras?
Ellos lo tenían muy claro: apoyándose en alguien que comprendiese el lugar, la cultura, las personas. Alguien que pudiese conectarles con una contraparte confiable, que les guiase para transformar sus ideas en realidades, que fuese capaz de materializar su proyecto con seriedad, meticulosidad y empatía.
A inicios de este año, realicé para ellos un estudio de viabilidad de la propuesta. El esquema era sencillo:
Financiación + Gestión + Proyecto
La premisa la tuvimos clara desde el principio. Necesitábamos diseñar un proyecto largoplacista; nada de edificios vacíos en un par de años. Y para eso no solo necesitábamos músculo financiero, sino también un socio que nos ayudase a gestionar el proyecto desde Uganda. Para ello, nadie mejor que una ONG con experiencia en terreno y con un proyecto de la misma índole en funcionamiento, constituida legalmente en ambos países y gestionada por personas serias y de confianza.
La tercera pieza del engranaje soy yo: el arquitecto del proyecto en todos los ámbitos que se te puedan ocurrir. Porque más allá del diseño de los edificios y su posterior construcción, mi labor en proyectos de cooperación ha evolucionado enormemente. De esta manera, me he convertido en alguien que:
Conoce Uganda a la perfección a nivel social, cultural y humano.
Tiene un equipo de trabajo estable (5 años trabajando juntos), comprometido con la vocación social de los proyectos y que me permite completar las obras en plazo y presupuesto.
Es capaz de evaluar la viabilidad de un proyecto y encontrar las fórmulas para optimizar los recursos económicos.
Por ello, mi primera labor al frente de este maravilloso proyecto ha sido la de conectar a las que serán las dos patas organizativas y ejecutivas, y plantearles una hoja de ruta con los pasos a seguir y el grado de implicación económica que la implantación del proyecto tendrá durante los primeros años.
Sin duda, lo que más me ilusiona de todo esto es que voy a tener la posibilidad de diseñar de forma integral un proyecto sólido, serio, hecho a medida y pensado para que cambie vidas y transforme la realidad de cientos de niños en Uganda.
Próximos pasos
Durante este viaje, que me tendrá por tierras africanas todo el mes de septiembre, los representantes de esta institución conocerán de mi mano esa Uganda de la que hace años me enamoré. Juntos,
Recorreremos la comunidad y la zona donde les he propuesto intervenir. Lo haremos de la mano de amigos locales, que podrán explicarnos la realidad de sus familias y el impacto que nuestro proyecto tendría en sus vidas.
Formaremos parte del día a día del proyecto de la ONG con la que vamos a trabajar, para entender a fondo lo que supone intervenir en otro país y para tomar conciencia de lo que vamos a crear desde cero.
Visitaremos otros proyectos de referencia y analizaremos infraestructuras similares a las propuestas, lo cual nos ayudará a entender el coste de nuestras futuras construcciones y el resultado esperado.
Este viaje es una oportunidad estupenda para abrir las puertas de mi mundo a personas con inquietudes y valores por los que estoy dispuesto a seguir dándolo todo.
Mi visión sobre trabajar como arquitecto en cooperación se ha reforzado durante este último año, y así lo he percibido cuando he tenido la oportunidad de defender este discurso frente a pequeñas multitudes.
Porque soy persona antes que arquitecto, y creo en la igualdad de oportunidades.
Porque no hay nada tan gratificante como hacer el bien en los demás.
Porque así me siento más realizado, libre y feliz.
Hasta la próxima, un fuerte abrazo.






¡Pero bueno! Esto son buenísimas noticias.
Sin duda, en las mejores manos.
Me alegra muchísimo esta vuelta a Uganda y, desde aquí, la seguiremos muy muy cerca.
Un abrazo enorme, amiguete.